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Tres nuevos errores con los que muy probablemente te sientas identificado, y las alternativas que podrás tener en cuenta para poder ser un mejor papá o mamá para tus niños.

En la primera entrega de esta serie revisamos cinco de los errores que comunmente cometen los padres en la crianza de sus hijos. También con ello, pudimos comenzar a averiguar cuáles son los cambios que necesitamos hacer, para forjar una nueva generación de niños bien fundamentados, que seguramente tendrán éxito en todas las áreas de su vida.

Aquí te presentamos otros cinco errores con los que muy probablemente te sientas identificado, y te ofrecemos algunas alternativas para modificar tu accionar, en vistas de ser un mejor papá o mamá para tus niños.

6. Crianza compartida

Una de las prácticas más comunes en las nuevas generaciones de padres es lo que llamaremos «crianza compartida». Hoy en día se ha vuelto materia corriente que en la formación de los niños participen, no sólo sus padres, sino también tíos, abuelos, niñeras, etc.

En estos casos, al compartirse la autoridad para direccionar a los pequños, se puede generar un importante conflicto interno en ellos. Debemos entender que constantemente estarán recibiendo mensajes cruzados, basados en diferentes criterios y opiniones, y por ese motivo se les hará imposible tener conceptos claros y definidos.

Los niños necesitan tener personas de referencia para recibir consejos y sacarse dudas. No todo el mundo debe tener ese nivel de acceso, dado que esta es una de las funciones específicas asignadas por Dios a los padres. Tus hijos tienen que saber que la palabra autorizada respecto a cualquier asunto, siempre será la de sus papás. De esta forma evitarás que absorban y abracen criterios o conceptos que no coinciden con los tuyos, respecto a su crianza.

En este punto es crucial destacar la importancia de la comunicación con tu cónyuge, ya que antes de transmitir a tus hijos cualquier enseñanza, concepto o decisión tomada, deberás haber llegado a un acuerdo con tu esposo/a. El motivo sigue siendo el mismo que describimos en los párrafos anteriores: El niño necesita recibir directivas claras y firmes. Si lo que les estamos transmitiendo son contradicciones o retracciones, entonces les generamos más confusión que seguridad.

7. Demasiada libertad

Otro de los errores más frecuentes entre los padres de la actualidad, es otorgar a sus hijos una libertad excesiva. Les permiten tomar decisiones en asuntos para los cuales no tienen la madurez suficiente. Por ejemplo, deciden a qué hora levantarse o irse a dormir; lo que van a comer (y si quieren hacerlo); si van a bañarse (y a qué hora); etc.

Pueden parecer cosas sencillas y sin importancia, pero es obvio que los niños no están capacitados conceptualmente para resolver estos asuntos. No podemos esperar que escojan la comida que van a consumir basados en los nutrientes que necesitan, porque no tienen idea de eso. Ellos simplemente van a elegir lo que les más gusta, y por lo general estas son cosas que no aportan nada beneficioso a su cuerpo.

No estamos hablando aquí de criar a pequeños soldaditos, pero sí de saber instruirlos con disciplina. Deben tener horarios para levantarse, comer, jugar, hacer las tareas de la escuela, bañarse, etc. Sus actividades deben ser equilibradas, su dieta tiene que estar diseñada cuidadosamente para que reciban los nutrientes necesarios, y básicamente, tienen que saber que quienes toman las decisiones importantes son su papás.

Todos estos consejos tienen que ver con que ellos puedan desarrollar hábitos saludables, que a su vez irán generando un carácter firme. Esa es la base de la vida. Una vez que se hayan afirmado estos fundamentos podrás otorgarles mayor libertad, porque van a estar preparados para aprovecharla.

Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Proberbios 22:6

8. Ofrecer sustitutos

Uno de los más grandes engaños que insertó el enemigo en las familias, es la idea de que podemos suplir la ausencia de valores fundamentales, ofreciendo como reemplazo cosas que jamás podrán ocupar el lugar que queda vacío.

Hay miles de padres alrededor del mundo que equivocadamente intentan ofrecer regalos a cambio de tiempo; dinero en lugar de cariño; libertades para suplir incomunicación; etc, etc, etc. Seguramente alguna vez escuchaste la contradictoria frase: «No tengo tiempo para estar con mis hijos, pero trabajo todo el día para que no les falte nada». ¡Hey! ¡Malas noticias! Les está faltando lo más importante que puede anhelar un ser humano: Amor, que siempre se traduce en tiempo y dedicación.

Necesitas ver las cosas en perspectiva. Tus hijos, con el tiempo, no van a valorar el dinero que les diste, o las zapatillas que les compraste, o si les permitiste hacer lo que quisieran. Ellos van a llegar a apreciar por encima de cualquier otra cosa el tiempo que les dedicaste, las charlas que duraron horas, las risas, los abrazos, y aún las lágrimas que derramaron juntos. Si puedes entregarles ese regalo, estarás dándoles lo más valioso que un ser humano puede guardar: Un legado.

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Esta nota forma parte de la serie:

Cosas que como padre no debes hacer

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Acerca del autor:

Franco D. Ocaranza es programador web y móvil, diseñador, escritor, y comunicador en general. También es líder de jóvenes, músico y director de alabanza. Fundó y dirige XTO Factory (Consultora creativa). Es uno de los fundadores de la Red Juvenil Tucumán, parte de su Comisión Directiva, y trabaja desde su adolescencia por la unidad de la Iglesia de Cristo en Tucumán. Ideó y actualmente coordina el Teófilos Project.

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