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Analizamos cinco de los errores que como padres cometemos más frecuentemente en la crianza de los hijos, y que necesitamos combatir urgentemente.

La crianza de los hijos es un asunto muy serio. Todo padre tiene la responsabilidad de parte de Dios, de instruirlos en el camino correcto, y prepararlos de esa forma para cumplir con su propósito aquí en la tierra. Cometer ciertos errores en esta etapa, puede llegar a condicionarlos en su camino y ser para ellos una pesada carga que no merecen llevar.

Por ese motivo, en esta primera parte, analizamos cinco de los errores que se cometen más frecuentemente en la crianza de los hijos, pero que en este tiempo deberás combatir, para asegurar a tus hijos un futuro brillante.

1. Comparaciones

En momentos de enojo o frustración, la gran mayoría de los padres cometen la terrible equivocación de comparar a sus hijos entre ellos, o con otros niños de edades similares. Algunos lo hacen con el ánimo de desafiarlos a mejorar, otros para que tomen el buen ejemplo, y el resto simplemente porque quieren hacerlos sentir mal.

No hay nada más terrible que esta práctica para un niño, porque sea cual sea la intención del padre, el mensaje que ellos captarán con más fuerza será: «No soy tan bueno», «Prefieren a mi hermano/a», «Sienten vergüenza de mí», etc. Estas comparaciones no hacen otra cosa que socavar su autoestima, y los vuelven personas inseguras y temerosas, que probablemente en un futuro acepten ser tratados como lo que entendieron ser.

IMPORTANTE: Si bien en este caso hemos hablado de comparaciones negativas, también resulta primordial aclarar que comparar a nuestros hijos con otros niños haciéndolos sentir superiores, puede generar en ellos un concepto engañoso de sí mismos, igualmente perjudicial para su correcto desarrollo en la vida.

2. Proyectar expectativas personales

Otra de las conductas más difundidas en los padres de la actualidad, es la proyección de planes, sueños e ilusiones personales en la vida de sus hijos. Esta práctica es muy común en aquellas personas que por algún motivo vieron coartados sus anhelos y expectativas en el pasado, y ven en los niños la oportunidad de compensaar sus insatisfacciones.

Como dijimos en el inicio de este artículo, la tarea de los padres es preparar y guiar a sus hijos, de manera que estén listos para cumplir el propósito personal que Dios diseñó para ellos. Entender este concepto, automáticamente cancela toda posibilidad de que puedas transferirles tus cuentas pendientes, porque si lo haces estarías boicoteando los planes del Señor para sus vidas.

3. Palabras negativas

Detrás de la excusa de estar enojados, los padres suelen soltar sobre sus hijos palabras maldicientes, que realmente provocan mucho más daño que cualquier otra clase de violencia. Estas palabras, como en el primer punto de esta nota, se arraigan en el indefenso corazón de los niños, socavando su autoestima y provocando a la vez una serie de inseguridades y condicionamientos que pueden afectarlos de por vida.

No podemos permitirnos bajo ningún punto de vista tener esta clase de reacciones, porque no es un asunto que deba tomarse a la ligera. Todas las palabras que salen de nuestra boca serán de bendición o maldición para los hijos, y ninguna de ellas será inocente. No debemos olvidar que para un niño, la voz de sus padres es palabra autorizada, y todo lo que decimos es tomado muy en serio, aunque no lo hayamos dicho con esa intención.

4. Prometer en vano

Este punto también está relacionado con las palabras que salen de nuestra boca. En este caso no serán insultos o comparaciones, pero con el tiempo toman carácter de «mentira». Quizás al momento de prometer no hayamos calculado la posibilidad de cumplir esa promesa, pero justamente, esto demandará de nosotros una mayor prudencia y responsabilidad.

De nuevo enfatizamos: Ninguna de las palabras que salen de nuestra boca son tomadas a la ligera por los niños. Ellos son muy literales en su interpretación, y no especulan como nosotros los adultos. Si les prometemos algo, ellos esperarán que suceda con una fe ciega, mucho más si es su héroe o heroína quien lo prometió.

Si les fallamos en el cumplimiento de las promesas, ellos no sólo perderán la fe en sus padres, sino que se volverán personas sin esperanza ni expectativa. Al fin y al cabo, las personas en quienes más confiaron, terminaron defraudándolos.

5. Consentimiento ilimitado

Este es uno de los errores que más comete la nueva generación de padres. Viven para consentir cada capricho de los niños que tienen a cargo. Hacen cualquier cosa con tal de no verlos llorar, y buscan complacerlos todo el tiempo, ilimitadamente.

Este es un gran problema, porque aún sin querer, les estamos mintiendo. Ellos crecerán con una idea distorsionada de lo que es la vida, y el día que salgan afuera, donde no todos viven para consentirlos, caerán en cuenta de que la realidad es mucho más dura de lo que pensaron. Este choque en muchos casos es tan fuerte, que muchos adolescentes no saben lidiar con esa realidad y atraviesan grandes crisis innecesariamente, al punto de que algunos se decantan por el alcohol, la droga, y aún el suicidio.

En la segunda parte de esta nota, continuaremos viendo otros errores que como padres debemos erradicar de nuestras vidas, para asegurar que la próxima generación llegue a cumplir el plan perfecto de Dios para ellos.

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Esta nota forma parte de la serie:

Cosas que como padre no debes hacer

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Acerca del autor:

Franco D. Ocaranza es programador web y móvil, diseñador, escritor, y comunicador en general. También es líder de jóvenes, músico y director de alabanza. Fundó y dirige XTO Factory (Consultora creativa). Es uno de los fundadores de la Red Juvenil Tucumán, parte de su Comisión Directiva, y trabaja desde su adolescencia por la unidad de la Iglesia de Cristo en Tucumán. Ideó y actualmente coordina el Teófilos Project.

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