http://teofilosweb.com/

Exponemos algunas de las cosas que NO son amor, para luego dejar en claro por qué el verdadero amor es mucho más que todos estos impostores.

En la actualidad hay muchos conceptos que usurparon el nombre del «amor». Pensamientos, sentimientos, impulsos y acciones que se disfrazan, y como buenos impostores, buscan desplazar al verdadero protagonista, distorsionando su verdadera escencia.

En este artículo vamos a desenmascarar a algunos de esos farsantes, y los confrontaremos con el verdadero amor, probando que ninguno de ellos puede siquiera atarle los cordones al perfecto diseño y escencia misma de Dios.

1. Sentimiento NO es amor

Las canciones románticas dibujan el amor como una sensación agradable que nos sumerge en un colchón con pétalos de flores, y nos invade de un perfume indescriptible. El corazón nos salta en el pecho, y se acelera nuestra respiración.

Realmente debo reconocer que es un concepto muy bonito, y es más, puedo asegurarte que experimentar el verdadero amor también incluye sentimientos de este calibre. Sin embargo debo ser crudo, y decirte que esto es apenas una pequeña parte de lo que realmente significa amar.

Practicar el amor en términos reales implica un porcentaje muy bajo de sentimientos. De hecho, esta clase de manifestaciones emocionales son quizás el cimiento más endeble para fundamentar una relación duradera. Nuestra alma es tan inestable -e impredecible-, que jamás puede ser la fuente del verdadero amor.

2. Atracción NO es amor

Está probado científicamente que la atracción física entre dos individuos está determinada por una combinación de información genética, actividad hormonal, e influencias socio-culturales.

Por un lado, la información genética nos lleva a seleccionar individuos basándonos en marcadores biológicos predeterminados, los cuales se enfocan inconscientemente en la necesidad de reproducción inherente a todo ser vivo. En este proceso participan también las hormonas, que exacerban ese instinto de preservación de la especie, y nos vuelven proclives al deseo sexual.

Por otro lado entran los estándares sociales. Por ejemplo, en los tiempos antiguos, por sobre todo en pueblos que frecuentemente participaban en disputas bélicas, las mujeres más buscadas eran las robustas y de aspecto rudo, porque podían dar a luz a hijos fuertes, útiles para la guerra.

Claramente, el amor NUNCA puede estar basado en la atracción física; porque además de todo lo mencionado, nuestro cuerpo en general está sometido a un constante desgaste, y tarde o temprano, aquellas bonitas facciones, esa esbelta silueta, y los firmes músculos van a cambiar por algo no tan vistoso. Si el amor depende de ello, tiene fecha de vencimiento, y es extremadamente débil.

3. Necesidad NO es amor

En la actualidad, es muy común encontrar personas que se vinculan con otras en el afán de suplir carencias afectivas, que deberían haber sido provistas en el marco de la familia y las amistades. En estos casos se entablan relaciones enfermizas y altamente perjudiciales para los implicados, caraterizadas por la dependencia emocional.

Aquí es que pueden aparecer expresiones como: «Te necesito», que de verdad suenan muy románticas, pero esconden trastornos mucho más profundos de lo que se puede ver a simple vista.

Si realmente sientes que necesitas a alguien, entonces aquello NO es amor, sino justamente, necesidad.

Lo que sí es el verdadero amor

Habiendo expuesto algunas de las cosas que NO son amor, nos toca dejar en claro por qué el verdadero amor es mucho más que todo esto.

Podemos comenzar siendo estrictamente teológicos, y mencionar que Dios ES amor (1 Juan 4:8); es decir, la «composición química» de nuestro Señor es exactamente eso: Amor.

Sentimiento no puede ser amor, porque los sentimientos son inestables, y Dios es INMUTABLE (Hebreos 13:8). No puede ser atracción, porque no es guiado por condicionamientos humanos o carnales (Romanos 8:7). Y por último, no puede ser necesidad o dependencia, porque la única necesidad real del hombre es la comunión con Dios, su Hacedor (Juan 6:25-59).

El verdadero amor no está basado en sentimientos, no es fluctuante. No depende de los estados de ánimo, sensaciones o circunstancias. Este amor es firme y perpetuo, porque su fundamento es Aquél que no cambia. ¿Hay sentimientos? ¡Claro que sí! ¡Tan preciosos que no los puedes imaginar ni te los puedo describir!

El amor real no está determinado por procesos físicos, biológicos ni culturales, sino por PROPÓSITO. Un diseño perfectamente instrumentado por la mente infinita de nuestro Dios. ¿Hay atracción? ¡Claro que sí! ¡Llegas a volverte loc@ por la persona que el Señor pone a tu lado!

El amor genuino no está basado en necesidad, sino en entrega. Lo damos todo. No nos guardamos nada. Buscamos abastecernos en Dios y llenarnos de su escencia, para poder entregar más a nuestr@ amad@; y en ese ciclo infinito nos transformamos en un depósito del amor más real que pueda existir. El amor del Padre.

test
¿Te gustó la nota? Si es así, te invitamos a compartirla con tus amigos en tus redes.

Acerca del autor:

Franco D. Ocaranza es programador web y móvil, diseñador, escritor, y comunicador en general. También es líder de jóvenes, músico y director de alabanza. Fundó y dirige XTO Factory (Consultora creativa). Es uno de los fundadores de la Red Juvenil Tucumán, parte de su Comisión Directiva, y trabaja desde su adolescencia por la unidad de la Iglesia de Cristo en Tucumán. Ideó y actualmente coordina el Teófilos Project.

Comentarios: